Entramos ya en temporada de calçots, así que hay multitud de restaurantes con ofertas de calçotadas, y como la economía no está para lanzar cohetes, decidimos ir a un sitio conocido donde el precio no estaba nada mal (25€ por persona).
Como tantas veces, me encargué yo de la reserva, llamé al restaurante y pedí información sobre el "Menú calçotada". Éste era extenso, con verduras a la brasa, ensaladas, carne, postre, bebidas... pero sólo había 7 calçots por persona, que es un número escaso para los que quieran atiborrarse a calçots! La chica que me atendió, me aconsejó no pedir ese menú, y hacer raciones (7 unidades por 5€), así podríamos pedir muchos calçots y luego ver si nos hacía falta carne o algo más. Quedé encantada con su atención, e hice la reserva para seis.
Llegó el gran día! Todo un año esperando éste momento...el de inaugurar la temporada de Calçotadas. Se acercó el responsable del local para tomarnos nota, y pedimos 9 raciones con la misma ilusión que un niño espera un regalo. Él nos dijo "¡9 raciones son muuuuchas! El otro día una mesa pidió eso y fue demasiado..." Nosotros nos echamos a reír, y le dijimos que no se preocupara, que iban a caer seguro! "Bueno, bueno, como queráis..." dijo él.
Mientras esperábamos la comida, pude observar el funcionamiento del restaurante ese día, ya había estado otras veces, pero se veía caos en el comedor: el encargado sudando, con cara de no dar abasto, dos camareras perdidas que iban como pollos sin cabeza por el comedor, un cocinero saliendo de la cocina cada dos por tres, nervioso y gritando... Pensé para mí: pobres... vaya día que tienen hoy!
Al final nos sirvieron un par de bandejas de calçots, pero no parecía que estuvieran las nueve raciones, así que preguntamos a la camarera, y ésta respondió que en cada bandeja había dos raciones. Con lo cual nos faltaban aún otras 5... algo me decía que no nos iban a traer más...
Segundos mas tarde, el encargado fue a tomar nota de la mesa que estaba justo detrás mío, y pude escuchar lo siguiente:
- Hola, ¿ya saben lo que van a comer?
- Buenas tardes! Sí, queremos hacer dos calçotadas.
- Disculpen... pero se nos han terminado los calçots...
- Vaya! Pues nosotros veníamos expresamente para éste menú. Además lo tenéis anunciado en la puerta y en la web...
- Sí... pero es que... no nos quedan más...
- Bueno, pues nada, nos vamos.
Ahí lo tuve claro... a nuestra mesa no iban a llegar más calçots...
Con toda la amabilidad posible, llamé al encargado y le pregunté: Perdona, ¿Sabes si faltan más raciones por traer o aquí están todas?
Me pidió un segundo, fue a cocina y volvió. De mientras, nosotros aprovechamos para contar uno a uno los calçots, sólo habían 6 raciones.
- Disculpad, pero sólo hay éstas raciones, ya no nos quedan más... le he dicho a la camarera que os avisara, pero se le ha olvidado...
- Ah... es que te hemos escuchado en la mesa de atrás, y nos temíamos eso...
- Ya... lo siento... pero no hay más...
- Pero es que te hemos pedido 9 raciones, deberíais haber avisado que no habían suficientes!
- Sí, le he dicho a la chica que os avisara, pero se habrá olvidado, es que hoy me han faltado dos camareras y estas son nuevas, y no saben como funciona esto, y van perdidas...
- Ya, pero esto no se hace así! Si sabemos que no hay, antes de empezar a comer, hubiéramos podido decidir si lo aceptábamos o no...!
- Ya! Pero que quieres que te diga más! La chica no os ha avisado...Yo no tengo más calçots! He ido esta mañana a comprarlos y ya no me quedan...
- Pues no me parece bien...
- Pues da igual! No os cobro ni un calçot y en paz!
Como habréis notado, la conversación se fue calentando entre el encargado y un par de personas de la mesa...
Poco a poco nos trajeron el resto de comida, aunque hubo una butifarra que llegó para los postres y cruda, y tuvimos que esperar 15 minutos a que la hicieran bien echa... Los pobres calçots, parecían que eran los últimos de la caja y no les habían dado de comer en días... delgaditos, quemadiiiisimos.... Que desastre de inauguración de temporada...
Finalmente pedimos la cuenta, sin postres, sin cafés ni nada, sólo queríamos irnos de ahí. Y efectivamente no estaban las raciones en la cuenta... pero como personas correctas, decidimos entre todos, que lo mejor era pagar por lo que nos habían servido.
Uno de nosotros fue con todo el dinero a la caja, donde estaba el encargado, y la cosa fue así...
- Perdona, aquí tienes la cuenta y te dejamos también el dinero de las 6 raciones de calçots, que las queremos pagar.
- Bueno, pero que sepas, que así no se puede ir avasallando por el mundo!!!!
Cara estupefacta del cliente.... cara de rabia del encargado... eso sí, con los billetes en la mano... y el cliente decidió irse sin comentar nada a los demás del grupo, para no hacer de unos calçots una guerra!
De echo, de los seis que fuimos a comer ese día, solo el cliente que pagó y yo sabemos lo que de verdad sucedió...
Esta vez, podemos observar como la mala organización (mise-en-place), la poca comunicación, la falta de profesionalidad (de nuevo...) y la educación (escasa), pueden hacer de un servicio el caos absoluto.
Una vez más, un restaurante que tachar de mi lista.... a éste paso no tendré más remedio que quedarme en casa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario