domingo, 22 de julio de 2012

¿Protocolo sí, protocolo no...?

Hoy me han llevado a un restaurante en el que nunca había estado, mi amiga siempre me había hablado muy bien de ese sitio, así que estaba deseosa de ver que tal era. 
Al llegar me han presentado a la responsable de sala (RS) comentando que yo trabajaba como formadora en hostelería... y la cosa ha ido así: 

Amiga: Te presento a Marina, ella también es del gremio de la hostelería! 
RS: Ah si? Encantada! ¿Y a qué te dedicas?
Yo: Soy formadora en hostelería.
Amiga: Sí! Ella es encargada de enseñar el tema de cómo se sirve a un cliente, el protocolo y eso...
RS: Ah... pues yo no creo en el protocolo.... no importa como se sirve... sólo el ser simpático con el cliente.
Yo: Hombre, yo diría que cualquier camarero debe saber cómo se debe servir, luego siempre se está a tiempo de hacerlo mal...

Ante esto, he esperado con ansia el momento que empezara el servicio....¿¿¿y qué he podido observar???

Responsable de sala: cantando y bailando mientras recogía los platos, apoyada en la silla y la mesa del cliente mientras hablaba, y claro sonrisa profident y tratando a los clientes como si fueran sus amigos (cosa que no me parece mal, siempre y cuando el cliente lo quiera así...)

Camareros: uno de ellos haciendo bromas constantemente a los clientes habituales, el resto, muy correctos, atentos y preguntando en todo momento si necesitábamos algo. Pero claro, llega el momento de servir y.... tenedor y cuchillo juntos y a la izquierda de cada comensal! Marcado de postres incorrecto... Pero el resto bien.

Espacio: La verdad es que nos ha tocado el reservado donde hemos podido estar muy bien, la mesa estaba muy bien montada, pero los platos estaban sin repasar, llenos de marcas de cal...

Cocina: correcta.

Sensación: me ha parecido el sitio típico de BBC, donde se va a destajo y no se miman demasiado los detalles. Mi humilde opinión es que tan solo cambiando esa opinión, de "No importa el protocolo", entendiendo como protocolo no sólo las normas, si no la buena forma de hacer las cosas, englobando desde la mise en place hasta el trato con el cliente, ese restaurante podría ser mucho más especial.

También hay que decir, que clientes no les falta... ¡así que para gustos los colores!

Eso si un poco de reflexión... que para servir no sólo se necesita simpatía... como hoy me ha dicho alguien muy especial: Un mono simpático sirviendo no es suficiente! jajajaj